A las cuatro cuarenta y cinco de la mañana habíamos pedido un taxi para que nos llevara a una terminal de autobuses. Una compañía de aviones low cost (vulgo pollera) nos llevaría a las 8:30am desde un aeropuerto (vulgo bodega) que está muy lejos de París hacia Madrid. No quería quejarme ni del horario, ni de la incomodidad del embarque, pues me había ahorrado unos euros (que estos días andan muy valiosos) y finalmente llegaría a donde quería ir. De lo que sí no puedo evitar la congoja es del ridículo espacio que había entre cada asiento, y de que el avión, a pesar de ser nuevo, había omitido la ventajosa función de reclinar los respaldos en sus asientos. Dada mi gran versatilidad, y el cansancio que arrastraba por mi desmañanada, aún en la posición menos ortodoxa, logré dormir una vez apoltronado en mi asiento. Poco me despertó el despegue del avión, y lo único que impidió que el sueño fuera constante era la sutil delicadeza de las aeromozas para ofrecerme –en venta- una bebida o un boleto para una rifa de un carro. Después llegamos a Madrid, sólo para enterarnos que era aún muy temprano para documentar nuestras maletas a Egipto. Tomamos un pequeño sandgüich de jamón serrano para pasar el rato. Observamos maravillados la bonita estructura de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, y luego cuando abrieron, finalmente documentamos nuestro equipaje a Egipto. Íbamos primero a una playa en el mar rojo, aunque haríamos escala en El Cairo. Las maletas no pudieron ser documentadas directamente hasta la playa y las tendríamos que recoger en El Cairo para pasar aduanas. El vuelo fue retrasado de forma que al llegar teníamos sólo 30 minutos para pasar aduanas, pagar nuestra visa, recoger nuestro equipaje, cambiar de Terminal, documentar nuestras maletas y abordar el vuelo a Sharm el Sheik. Más por la desorganización del aeropuerto que por otra cosa logramos llegar diez minutos antes de que saliera el vuelo y logramos que subieran nuestras maletas al avión. Ahora veo los avances tecnológicos y la supuesta refinación logística de los aeropuertos gringos como una gran mentira y una oda a la burocracia. Empiezo a entender los beneficios de la anarquía. (Leer el hombre que fue jueves de G.K.Chesterton)
Llegando a Sharm el Sheik nos recibió un taxista en el aeropuerto, y nos llevó al hotel. Ahí encontramos a mi hermana y mi cuñado, a quienes tenía tiempo de no ver justo antes de medianoche. El trayecto que comenzó a las 4 de la mañana apenas fue compensado por el gusto de ver la panza de mi hermana que 5 meses atrás había quedado embarazada por primera vez.
En Sharm el Sheik pasamos unos ratos agradables en la alberca del hotel, bajamos a tocar el Mar Rojo que estaba a una temperatura sólo apta para nórdicos y esquimales. En el centro fuimos a varios casinos y nos divertimos jugando al negrojuán. Entre Ana y yo logramos la asombrosa tarea de jugar varias horas (juntando los varios días que acudimos) sin perder un solo dólar. En ocasiones conseguíamos alcohol gratis, y la diversión entonces nos salió barata. Tuve la excelente mesura de pedir una carta adicional cuando tenía 17 en dos ocasiones. Normalmente el libro dice que no debes pedir otra carta, pero en el libro mejorado que pienso escribir dirá que eso es una barbaridad. En ambas ocasiones me dieron un 4 y saqué un jugoso 21. Y como suena a árabe, yo decía Jaifaib. Ahí en esta ciudad de Sharm el Sheik poco pudimos disfrutar de la playa, pues el clima estuvo más frío de lo normal. Cambiamos el tiempo de meditación contemplativa ante las olas por paseos en el centro del pueblo. Fuimos a varios mercados donde se venden las cosas más útiles para el hogar. Conocí a unos de los vendedores más pegajosos y molestos de mi vida. Todos querían venderte algo pero elegían la pésima estrategia de asediarte cuando ni siquiera habías visto sus productos. El resultado era que no entrabas a ninguna tienda pues el mejor antídoto era seguir caminando. No pudimos ver muchas de las cosas que vendían, pero aún así compre una chicha con tabaco de sabores. También tuvimos el placer de degustar comida egipcia que no es nada mala. Recuerdo haber probado un platillo que se llama Molokeya, que era un pollo con una cremosa salsa de cacahuate. Comimos también especialidades libanesas y árabes. El último día en Sharm el Sheik habíamos planeado un paseo en camello en el desierto. Nos llevarían a las montañas rocosas, en las que no hay más que piedras y arena, íbamos a pasear en camello cuarenta minutos, y tomar un té egipcio mientras el sol se pondría. Nada de esto sucedió, pues ese día hubo una tormenta de aire, y había mucha arena volando. Tuvimos que quedarnos en el hotel que no estaba preparado para esto. Cuando le preguntamos al director que qué podríamos hacer, después de explicarle que no nos interesaba ir al gimnasio, admitió que el hotel estaba hecho para estar afuera, y de forma educada dijo que nos chingábamos.
Encontramos la forma de que el tiempo pasara, y al día siguiente muy de mañana salimos rumbo al aeropuerto hacia El Cairo. Algo que no debo dejar pasar es mencionar que los taxis en Egipto son carros antiquísimos. Parece que dejarán el mofle en cualquier tope, o que se caerá la puerta al abrirla. Esto se conjuga muy bien con la manía de los conductores por ignorar que existen carriles y la desconsiderada velocidad a la que aceleran un bólido que si acaso tiene frenos, seguro no son de disco ABS. Tuvimos varios sustos o aventuras, como quiera llamársele.
A nuestra llegada a El Cairo dedicamos unas horas al descanso antes de comer y salir a conocer la ciudad. Luego ya en la tarde nos dirigimos al mercado Kane Kalili (no sé si así se escriba, pero al menos así se escucha) donde los vendedores eran un poco menos ofensivos que en Sharm el Sheik. Pasamos entre varias tiendas de cosas espantosas, y de magníficas chichas. Pasamos por el famoso café Fishawy, pero ante el sucio ambiente, mi hermana y mi cuñado se rehusaron a que nos sentáramos a tomar algo. Salimos del mercado, y ya en la plaza, frente a una mezquita, tomé una cocacola en árabe y algunas fotos para el recuerdo.
Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a las famosas pirámides. Pasó por nosotros una bonita camioneta tipo combi y nos recibió una hermosa (por su sabiduría, que no por su redondita figura) guía que nos iba explicando lo que se vive en Egipto. Se llamaba Dalia. Insinuamos que la gente no quería al presidente/dictadorzuelo que está en el poder, y antes de contestarnos se puso nerviosa e intercambió unas palabras con el conductor. Al parecer llegaron a un acuerdo, y efectivamente nos comentó que nadie quiere al presidente, pero que él encarcela a los opositores. Dejamos el tema y nos concentramos en lo cultural. Cuando íbamos llegando a Keops (la pirámide más grande) pregunté si se podía subir y me contestó que no. Desatisfecho con la respuesta, me mostré insistente e incluso llegué a traicionar mi integridad. Barajé con Dalia la posibilidad de ofrecer un soborno al guardia para que me deje subir hasta arriba. Recibió mi comentario como ofensa y sin humor. Al bajarnos frente a la pirámide pregunté qué pasaría si comienzo a correr hacia arriba sin pedir permiso, y me dijo que los militares me dispararían, pues pensarían que soy un terrorista. Cómo veía que me hacía mucha ilusión subir a la pirámide, para callarme de una vez comentó que Michael Jackson había ofrecido millones al gobierno para que le permitieran grabar un video musical, y que fueron rechazados. Metí mi mano al bolsillo izquierdo, lo volteé por completo, y sin necesidad de abrir mi cartera me resigné a la idea de subir.
Disfrutamos la vista de las pirámides, tomamos las fotos obligadas, y luego llegamos a un lugar donde había camellos. Esta vez no dejaríamos pasar la oportunidad. Un tipo que se parece a Bin Laden que manejaba el atajo de camellos nos ofreció el viaje y aceptamos. Montamos cada quién un camello, y a la orden del pimp egipcio se levantaron. Es una experiencia extraña porque son más altos de lo que parece cuando están echados en la arena. El pimp barbudo nos quizo meter gol con el precio, pues nos lo dio una vez que estábamos arriba y con la ancha sonrisa en la cara, pero luego de una negociada bajamos sus pretensiones. Los camellos nos llevaron por unos 20 minutos frente a las pirámides, nos paramos a tomar unas fotos en las que salimos los cuatro, cada uno en su camello con las pirámides detrás. En ese momento pasó un individuo montado en un burro y sin que yo pudiera decir nada, me abrió una cocacola en egipcio que me cayó bien, pero que tuve que pagar. Otra vez la movida de cobrar ya que estás montado. Nimodo. Luego nos bajamos de los camellos y fuimos a ver la famosa esfinge. Todo fue divertido. En la tarde, antes de llevarnos a otras pirámides menos bien hechas nos llevaron a comer y a un par de tiendas en las que no compramos nada, y la guía no obtuvo comisión. En la noche fuimos a un buen restaurante bar a orillas del Nilo (esto de orillas del Nilo suena más interesante que lo que en realidad es). Normalmente los ríos están en un cauce que está hundido entre dos calles de asfalto; lo más curioso del Nilo es que está al mismo nivel que las calles que están a su lado y hay fango en las orillas. Ahí en el Sequoia (así se llamaba el lugar) degustamos platillos de comida árabe/egipcia, fumamos chicha sabor cereza y tomamos vino por un precio bastante cómodo.
Al día siguiente visitamos una mezquita en el citadel bastante elegante. Luego fuimos al museo egipcio que es verdaderamente triste. Lo más triste es que tiene cosas fabulosas, pero el museo está en las ruinas. Ahí vimos lo que encontraron en la tumba de Tutankamón. Los sarcófagos y la máscara de oro son verdaderamente deslumbrantes. Ya había visto esa máscara tantas veces en la portada de National Geographic, que pensé que no me impresionaría, pero me equivoqué. Es una pieza única. Por más que el museo sea terrible, el puro tesoro de Tutankamón es más que un museo. Quizá por eso no se ven en la necesidad de remozar las paredes o de organizar las piezas; saben que seguiremos yendo a ver aquello.
En la tarde teníamos tiempo libre antes de regresar a Madrid. Me apresuré a sugerir que regresáramos al mercado para, ahora sí, sentarme en el café Fishawy a fumar chicha y tomar té egipcio. Mi cuñado y mi hermana se negaron. Me fui con Ana al Fishawy, mientras ellos se regresarían a descansar al hotel. Al llegar, pasamos por calles llenas de sangre y pieles de cordero. Los musulmanes tenían su primer día de fiesta, y por tradición degollaban un borreguito. No sé si eso de aventar la sangre a la calle y dejar los cueros tirados sea parte del rito, pero así lo hacen. Al llegar al mercado esta vez nos dejó el taxista del otro lado de una calle de doble carril, y cruzamos por un conveniente túnel que estaba justo ahí. En el túnel bajamos las escaleras, y había tres pasadizos paralelos que llegaban al mismo lugar: la acera de enfrente. Me sentí en Indianajones, y después de un rápido proceso mental, elegí el túnel de en medio. Después de varios pasos me di cuenta que era el túnel menos concurrido, pero ignoraba por qué. A la mitad del cruce comenzó a oler a orines, y de pronto… vi un trozo de mierda en el suelo; seguramente humana; el hedor era insoportable. Me sentía todavía en Indianajones y la mierda tomaba forma de cara que me decía: “you have not chosen wisely”, mientras me echaba el aliento que me deshacía la piel cual si fuera ácido muriático. Ana no sintió nada de esto ni vio cuando la mierda nos hablaba, pero sí dijo que olía mal. Salimos sanos y salvos del otro lado, porque Harrison Ford nunca se muere, ni cuando lo va a aplastar la rueda gigante. Llegamos al mercado, y nos sentamos en el café Fishawy, pedimos chicha y té egipcio. Está vez hice la elección correcta. Vimos un montón de turistas de muchas partes del mundo. En nuestra mesa (en casi todo el mundo menos en Monterrey, cuando los lugares se llenan la gente comparte mesa) sentaron a una pareja de la India. Intercambiamos algunas ideas, y pasamos una tarde agradable. Además cumplí mi deseo que parecía que se me frustraría de ir al Fishawy. Regresamos al hotel, y por la noche fuimos a otro restaurante a orillas del Nilo. Al día siguiente nos esperaba una bomba en Madrid. Llegaríamos a festejar el año nuevo.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
3 comments:
Hola.. no se no eh leido todo tu artículo, pero parece interesante.. no se como llegue aca va si se pero es largo de contra.
Amm solo te dejaba un comentario.
Cuando tenga mas tiempo me voy a poner a leer todo lo que has escrito, ya que parece interesante.. y nombras a los lugares que mas deseo conocer.. egipto, y paris..
un beso ..
espero que estes bien.
Mira, ahora puedes hacer como Caton (menos la fasla modesta de decir que tiene solo 3 lectores... como me retuerce los intestinos cada que dice eso, al muy cabron lo publican en el Norte...) y decir que tu si efectivamente tienes 3 lectores. Felicidades, ya me vas ganando por uno! A ver si esto ahora si empieza a agarrar vuelito!
World Of Warcraft gold for cheap
wow power leveling,
wow gold,
wow gold,
wow power leveling,
wow power leveling,
world of warcraft power leveling,
wow power leveling,
cheap wow gold,
cheap wow gold,
maternity clothes,
wedding dresses,
jewelry store,
wow gold,
world of warcraft power leveling
World Of Warcraft gold,
ffxi gil,
wow account,
world of warcraft power leveling,
buy wow gold,
wow gold,
Cheap WoW Gold,
wow gold,
Cheap WoW Gold,
wow power leveling
world of warcraft gold,
wow gold,
evening gowns,
wedding gowns,
prom gowns,
bridal gowns,
oil purifier,
wedding dresses,
World Of Warcraft gold
wow gold,
wow gold,
wow gold,
wow gold,
wow power level,
wow power level,
wow power level,
wow power level,
wow gold,
wow gold,
wow gold,
wow po,
wow or,
wow po,
world of warcraft gold,
cheap world of warcraft gold,
warcraft gold,
world of warcraft gold,
cheap world of warcraft gold,
warcraft gold,buy cheap World Of Warcraft gold
Maple Story mesos,
MapleStory mesos,
ms mesos,
mesos,
SilkRoad Gold,
SRO Gold,
SilkRoad Online Gold,
eq2 plat,
eq2 gold,
eq2 Platinum,
EverQuest 2 Platinum,
EverQuest 2 gold,
EverQuest 2 plat,
lotro gold,
lotr gold,
Lord of the Rings online Gold,
wow powerleveling,
wow powerleveling,
wow powerleveling,
wow powerleveling,world of warcraft power leveling
ffxi gil,ffxi gil,ffxi gil,ffxi gil,final fantasy xi gil,final fantasy xi gil,final fantasy xi gil,final fantasy xi gil,world of warcraft gold,cheap world of warcraft gold,warcraft gold,world of warcraft gold,cheap world of warcraft gold,warcraft gold,guildwars gold,guildwars gold,guild wars gold,guild wars gold,lotro gold,lotro gold,lotr gold,lotr gold,maplestory mesos,maplestory mesos,maplestory mesos,maplestory mesos, maple story mesos,maple story mesos,maple story mesos,maple story mesos,
v3f6w7hz
Post a Comment