Wednesday, April 19, 2006

Rápida entrada sin un final lógico...

He regresado. Técnicamente no debiera utilizar la oficina para publicar en este sitio. La oficina es para trabajar. Pero, ¿qué pasa cuando a uno se le ha frito el cerebro por el día? ¿Qué si he hecho suficientes cosas de trabajo, y nada bueno puede salir en este día? ¿No es legítimo que uno escriba cosas insignificantes en un lugar como este en lugar de desperdiciar más neuronas que seguro no serán productivas? El caso es que más técnicamente, yo no debería estar a esta hora en la oficina, porque a las 7:30pm ya han pasado más de las 8 horas laborales que la ley marca para una jornada. Nunca me han pagado horas extra, y por lo tanto no debería estar trabajando a esta hora. Aunque, en realidad, estoy contratado por honorarios, por lo que en teoría, no me aplican los beneficios laborales, pues no soy un empleado del despacho en que trabajo. En la puñeta mental que resultan los contratos de honorarios, se pretende que uno no trabaja para el que lo contrata. Uno es independiente, y decide prestar servicios de asesoría a la empresa. Un paso atrás en los derechos laborales. Una forma más en la que las empresas se aprovechan de la gente que necesita trabajar, y renuncia a ser tratado como persona con derechos de trabajador. Eso nos distingue como norteños. ¡Bah, que mierda! A mí me gustaría ser reconocido por un sentido del humor preciso, por ser fiestero, por ser divertido, alegre... en fin, habría muchas características por las que me sentiría orugulloso. Pero ¿ser trabajador? Y eso ¿qué mérito tiene? No indica que se tiene un alto coeficiente intelectual, ni que se es divertido, ni que se aprovecha la vida. En el mejor de los casos indica que uno es tenaz, persistente, pero ¿no son esas también características de los necios?

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